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El campo de la Educación Física y la Problemática ambiental

- Autor: Lic. M. Alejandra Di Carlo
- Escrita el 01-09-2006

“El sálvese quién pueda no solo es inmoral, sino que tampoco alcanza.” E. Sábato.La resistencia, 2000.

Introducción
Existen numerosos marcos de referencia acerca de la problemática ambiental y las políticas que deberían seguirse para su tratamiento, en este caso rescatamos como ejes orientadores algunos conceptos claves extraídos de la carta de Otawa para la promoción de la salud. En la misma se plantean como prerrequisitos fundamentales para la salud los siguientes tópicos: Paz, Educación Vivienda, Alimentación, Renta, Ecosistema estable, Justicia social, Equidad.
Vemos así como el antiguo concepto de salud como ausencia de enfermedad, amplía sus alcances e implica al contexto como protagonista determinante de la misma, ya que la entiende como “un proceso social y político que no se limita a los individuos sino también al cambio de condiciones sociales, ambientales y económicas”(Kornblit I col2000). Arribamos entonces, al concepto de promoción de la salud expresado en la misma carta, que consiste en: “Proporcionar a los pueblos los medios necesarios para mejorar y controlar su salud, alcanzar un estado adecuado de bienestar: Físico, Espiritual, Mental, Social; identificar y realizar sus necesidades y aspiraciones; adaptarse y cambiar en función de las mismas y del medioambiente”.
Esto abre un mundo de posibilidades de acción con relación a constituirnos en promotores de la salud. Este rol ya no queda limitado a los tradicionales profesionales de la salud; sino que también permite entender a cualquier profesional o persona que trabaje en el desarrollo de tecnologías que promuevan y propicien hábitos saludables, “como parte del equipo”. Entonces por ej., podemos tener arquitectos, ingenieros que diseñen ambientes saludables que propicien la interacción, el uso óptimo a energías alternativas, o agrónomos que diseñen adecuadamente la distribución de cultivos y especies alóctonas y autóctonas, etc.
En este marco colocamos a los docentes de educación física. Los situamos como auténticos promotores de la salud desde un campo de acción especialmente propicio para el tratamiento de esta problemática y que por tal motivo no puede ser desaprovechado. Esto siempre y cuando en el desempeño de su tarea atienda a los principios de desarrollo sustentable y ambiente propuestos. Aquí surge la necesidad de diferenciar, entre la educación ambiental desde el campo de la educación física y el desarrollo de actividades en el medio natural. Poder comprender esta diferencia permite concienciar acerca de la posibilidad de contribuir al mejoramiento o al deterioro del medio… por lo tanto, de la salud.
En los siguientes apartados trataremos: la relación entre individuo y medio ambiente, el papel de la educación ambiental en esta relación, y por último, el interjuego existente entre actividad física, salud y ambiente.

1. Relación entre el individuo y el ambiente
El objetivo principal de este apartado, es dar algunos conceptos que amplíen los aspectos a tener en cuenta en la relación entre el individuo y el ambiente.
Para analizar la problemática ambiental, quisiéramos dejar claro qué entendemos por ambiente. Si seguimos con las concepciones tradicionales que entienden que es algo “afuera” separado de nosotros, que es el entorno, lo que nos rodea, seguimos en el problema de no involucrarnos.
Aunque quizás no lo veamos, estamos involucrados! SOMOS PARTE DE ÉL. Este es un punto clave para el entendimiento de la temática ya que no “tenemos” ni “estamos” en un ambiente; LO COMPONEMOS
La teoría “Gaia”, propone interpretar al planeta como un ser vivo. Hay una diferencia sustancial entre entender que vivimos “en un planeta con vida en su superficie” y “un planeta vivo”. Que tiene diferentes mecanismos de autorregulación de la temperatura, nutrición, excreción, etc. Y nosotros, como todo en la tierra tenemos algo para hacer en ella y contribuir a su supervivencia. Según la autora Elisabet Sahtouris, esta metáfora nos sirve observar que “no hemos comprendido que somos seres que vivimos dentro de un ser más grande, de la misma manera en que nuestras células son parte de cada uno de nosotros... nuestra herencia intelectual nos ha llevado a considerarnos como una parte separada del resto de la naturaleza, a convencernos a nosotros mismos de que la vemos objetivamente -a cierta distancia de nosotros- y a percibirla o al menos modelarla como un vasto mecanismo.”
Como cualquier organismo, tiene diferentes componentes, con diferentes funciones vitales e importantes que interactúan entre si. Desde una célula, pasando por un ser humano, una familia, una sociedad, país, mundo, universo… siguen análoga organización. Entender este principio posibilita acceder a valores imprescindibles, tales como: entender y valorar la riqueza de la diversidad, cooperar par el bien común, vivir según principios sustentables (Sostenibles en el tiempo y sin comprometer la supervivencia de generaciones futuras).
Este concepto de ambiente es holístico, ya no está limitado a los ámbitos naturales o sectores “verdes”. Integra en él, no solo a la distribución en el espacio de sectores, sino también el entramado de relaciones entre sus componentes y el ambiente como recurso.
Podríamos analizar al ambiente atendiendo a diferentes categorías:
• El medio como espacio físico.
• El medio como entramado de relaciones
• El medio como recurso.
El medio como espacio físico refiere a la distribución concreta de subespacios y áreas, destinadas a diferentes actividades y a su vez, la distribución de objetos al interior de los mismos. Analizar al espacio desde este tópico, nos permite discriminar ciertos aspectos que se generan a partir de su desarrollo, tales como: facilitar y promover el trabajo grupal, mostrar jerarquías y espacios de poder, priorizar ciertas actividades y no otras, promover la salud, etc.
Si atendemos al espacio como entramado de relaciones, sucede que también podemos observar otras cuestiones como: si propician la interacción en sentidos horizontal o vertical en una escala jerárquica o en un grupo. También podemos observar las maneras de establecer pautas de convivencia (si son coercitivas o democráticas, si existe libertad de expresión, si existe “ruido” en la comunicación, etc.), todas estas cuestiones hacen a este espacio saludable o no.
Por último, el espacio como recurso, se entiende como “medio para”. Es decir, como el medio que uso y en el que subsisto, me desarrollo y además me posibilita, conseguir metas, objetivos, crecer. Si en este sentido el medio está “enfermo”, se suceden situaciones como la pobreza, desnutrición, desempleo, etc. que a su vez, impiden que como individuo “devuelva” a ese medio frutos que van a hacer que se siga un ciclo de sustentabilidad .
Además, avocándonos al individuo, en cualquiera de los planos del ser (espiritual, emocional, físico o intelectual) que establezcamos la discusión, la relación entre ellos y con el medio es determinante. Esto implica que, cualquier alteración o modificación en alguno de estos componentes, va a determinar y condicionar cambios en los otros.
Es fundamental entonces, y sobre todo como docentes, comprender que más allá de considerarnos responsables de nuestra salud personal, es requisito indispensable para poder sostenerla, que pensemos también en a salud del contexto. Así aprovechar al máximo las posibilidades de generar esa conciencia en nuestros alumnos sin dañar al ambiente al hacerlo.
Desde la célula hasta el gran ecosistema terrestre (Y más…), todos los planos del ser están interelacionados y se determinan y constituyen mutuamente.
Además existe una organización por la cual, en todos los planos se cumplen determinadas funciones que garantizan (cuando están equilibradas) la supervivencia del sistema mayor al que pertenecen. Las funciones serían:
• Nutrición (tomar de la tierra y asimilar)
• Autopurificación, Excreción.(dar y devolver a la tierra)
• Respiración (tomar y devolver al espacio)
• Ejercicio y trabajo (tomar y devolver)
En el ser humano se suman dos atributos más:
• Autoconocimiento (Conciencia corporal, papel de percepción, sentidos, emociones y expresión, ya sea corporal, por el arte o el lenguaje)
• Conciencia de especie, grupo. Como individuos somos responsables por nuestra salud, y como parte integrante del sistema debemos contribuir a la supervivencia y sustentabilidad del mismo.(Conciencia de funciones y de ritmos naturales que también se repiten en los diferentes ciclos naturales)
Como vemos, las funciones se relacionan directamente con el concepto de desarrollo sustentable, tanto al nuestro interior como con relación al entorno. El cuerpo sano puede depurarse por si mismo, pero no puede hacer nada para compensar la crítica ausencia de energía en el aire que respira, los alimentos que consume, el sol, el agua, el malestar social y ecológico. Como partes integrantes de un gran ecosistema tenemos que asegurar que las mismas funciones que cumplimos en el organismo se cumplan en el todo. De lo contrario, a largo plazo agotamos los recursos del sistema y ponemos en peligro su supervivencia.
Normalmente dividimos las cosas en dos opuestos para poder definirlas, si entender claramente que uno sin el otro no podrían existir. Distinguimos el fondo de la forma, sin tener en cuenta que esta manera de nombrarlos no implica que efectivamente se encuentren separados. Entendemos al ambiente como MEDIO – AMBIENTE, como la mitad del ambiente, como fondo separado de los individuos.
Así para ver el cuadro completo de la supuesta realidad deberíamos entender que la naturaleza de las cosas surge de la unión de los opuestos. Esta relación entre los supuestos opuestos, podríamos entenderla como fuerzas mutuamente dependientes, constantemente interactivas y potencialmente intercambiables, ambas contienen en si a la otra y sus fronteras no son fijas.
Esta forma de pensar las cosas, nos permite interpretar a la naturaleza toda como un sistema de relación dinámica complementaria. Este juego de tensiones se encuentra en todo y en sus partes, el universo, el cuerpo humano, las relaciones con las personas, todo forma parte de esta misma ley universal. Entender estas relaciones y respetarlas, es lo que permitiría mantener un estado de adaptación y la existencia misma.

2. La educación ambiental
La educación constituye una posibilidad. Una posibilidad de poder ver las cosas desde diferentes puntos de vista, de ampliar los marcos de referencia para la acción. También constituye un medio socializador que posibilita enseñar y generar valores que serán incorporados en el inconsciente colectivo.
Podríamos decir que la tarea comienza con el autoconocimiento, tomar conciencia de uno mismo y hacerse responsable de uno mismo, pero es importante no quedarse en ese nivel. Es necesario luego, poder mirar alrededor, poder tomar conciencia del lugar que ocupo con relación a los demás y poder ser responsable de ello.
Si atendemos a lo dicho en el apartado anterior, podemos comprender que para hacernos cargo de las responsabilidades que nos competen como integrantes de un contexto (social y ambiental) debemos poder vernos como parte de él. En este punto es que la educación tiene el protagonismo.
Un problema común es considerar como medio ambiente solo al “entorno natural” y limitar la educación ambiental al mismo. Se genera así esta sensación de que los contenidos solo pueden ser aplicados allí (igual que sucede muchas veces con lo aprendido en la escuela que solo sirve dentro de ella).
Cualquier ambiente, micro o macro en donde estemos es ambiente, y si comprendo que, por ejemplo, no debo arrojar basura en casa, y debo mantenerla limpia… mi casa está dentro de mi ”gran casa” que es mi ciudad, que está dentro de nuestra gran casa que es el país y así hasta llegar al mundo entero. Este concepto implica que mi familia y relaciones se amplían, y podemos comprender metáforas como:”somos todos hermanos ”. Se aplicaría a tratémonos como hermanos y establezcamos relaciones saludables en las que vivir en una casa diferente no implique rivalidad o discriminación…
En este marco, entendemos por educación ambiental: “La transmisión de conocimientos, aptitudes y valores ambientales, que conlleva a la adopción de actitudes positivas hacia el medio natural y social, actitudes que, a su vez, se traducen en acciones de cuidado y respeto por la diversidad biológica y cultural y que fomentan la solidaridad intra e intergeneracional. Se reconoce que la educación ambiental no es neutra, sino que es ideológica, ya que está basada en valores para la transformación social y se asienta sobre una ética profunda que compromete seriamente a cuantos participan en sus programas.”
El objetivo fundamental de la Educación ambiental sería:
Formación de los individuos para conocer y reconocer las interacciones entre lo que hay de "natural" y de "social" en su entorno. Para actuar en ese ámbito, realizando actividades que no deterioren el equilibrio que los procesos naturales han desarrollado y promoviendo una buena calidad de vida para todos los seres humanos .
Las ramas o líneas temáticas que engloba la Educación Ambiental pueden resumirse en cinco:
1. la educación en valores o educación para la paz
2. la educación para el consumidor
3. la educación en la naturaleza o interpretación ambiental
4. la educación por el arte

Todas estas líneas aportan una parte indispensable en el complejo de la educación ambiental, y como tales deberían estar contempladas en cualquier programa de educación física que intente trabajar sobre la temática.

3. La relación entre actividad física, salud y ambiente
Aunque muchas veces tengamos la “ilusión” de que manteniendo una dieta vegetariana y haciendo actividad física, ya tenemos la salud asegurada. No podemos de ninguna manera, excluirnos del ambiente, pero con frecuencia es mas cómodo mirar hacia otro lado…
Acordamos que el mantener hábitos saludables personales es una manera de contribuir a la salud del contexto, y una parte importante del primer paso en tal sentido, pero de lo que se trata aquí es de tomar conciencia de que eso es necesario, pero no suficiente.
Con respecto a la educación física Fernández Balboa afirma que “Nuestra forma de actuar frecuentemente está desconectada del los ámbitos social y ambiental… esto por un lado limita nuestro poder educativo y, por otro lado, puede tener consecuencias graves para el futuro de la raza humana…La Educación Física y el deporte no son entidades aisladas del contexto social, sino que, al contrario influyen y están influenciadas por la política y la economía y además están relacionadas con el medioambiente. Una acción educativa completa requiere que analicemos nuestra práctica en formas que van más allá de lo evidente. Con referencia a la Educación Física y el medioambiente, debemos examinar nuestras creencias y actos pedagógicos de forma crítica. De esta manera nos daremos cuenta de que, a pesar de nuestras buenas intenciones, dependiendo de nuestra orientación filosófica y profesional, podemos estar contribuyendo al empeoramiento de las condiciones de vida para nuestros alumnos y el planeta.
He aquí otro motivo de preocupación respecto del carácter especial de la Educación Física. En tanto y en cuanto percibamos nuestra labor educativa independiente de las más amplias estructuras sociales y ambientales, nuestra contribución será limitada y hasta cierto punto, perjudicial. ”
En este sentido podemos rescatar el planteo realizado por otro autor, Devís Devís, “La realización de actividades en el medioambiente debería asegurar no solo un mejoramiento de la condición física y recreación de quien la realiza sino también del medio en el que la realiza. De lo contrario el ser humano estaría perjudicando, de manera indirecta, su salud y la de los que comparten el ambiente con él.”
Surge así, estrechamente ligado a la problemática, el concepto de Impacto Ambiental. Ya que con frecuencia se realizan actividades en el medio natural, que supuestamente responden a enfoque ambientalistas y de la salud, pero que no atienden a este concepto.
El impacto ambiental, refiere al grado de modificación que una acción provoca en el ambiente. Entonces, para la realización de actividades en la naturaleza , no solo deberímos intentar desarrollar todos los hábitos de convivencia saludables sinó que también deberíamos reducir al máximo el impacto ambiental teniendo en cuenta algunos aspectos tales como:
• Riesgos de erosión del terreno al realizarlas. Ej: motocross, escalada, trekking, etc.
• Impacto indirecto: Como construcción de instalaciones para realizar las actividades, concurrencia de masas de gente, etc. Ej: rally, competencias de supervivencia, etc.
• Atender a factores como: tipo y frecuencia de la actividad, cantidad de personas implicadas, fragilidad del ecosistema en el que se la realiza.
• Reducir la carga de uso de los espacios naturales a niveles que permitan su reestablecimiento. Ej: NO agotar una zona con uso excesivo de la misma con consecuencias irreversibles.
• Atender a los daños al paisaje, por ejemplo la construcción de pistas de esquí y canchas de golf…
• Contaminación atmosférica, del suelo y el agua. Ej: Vehículos de motor, desechos no degradables arrojados, etc.
• Daños a la vegetación
• Molestias a la fauna
• Cuidado y manipulación del fuego.

Debemos intentar modificar lo menos posible el entorno natural
y generar recursos que “naturalicen” lo más posible el entorno urbano.
Recursos tales como hábitos de salud y convivencia, y espacios saludables para desarrollarlos.

A partir de lo dicho hasta aquí, podemos concluir en que desde el campo de la educación física debemos aprovechar al máximo el desarrollo de actividades en ambiente natural, sin olvidar que por “huir” de la contaminación de la ciudad seguimos expandiéndola y quedan cada vez menos lugares “vírgenes”. También recordar que el hecho de que no desarrollemos nuestra actividad en ámbitos “verdes”, no es un limitante para un trabajo intencionado y conciente sobre hábitos que contribuyan a la educación desde un enfoque holístico, ambiental, desarrollando hábitos individuales y sociales saludables.
Es fundamental la contribución de nuestra disciplina en este sentido, nos permite el abordaje en múltiples situaciones fértiles para su desarrollo y en diferentes períodos de la vida del ser humano, especialmente en la niñez. Esto no puede ni debe ser desaprovechado y está en manos de cada uno de nosotros poder generar propuestas que rescaten este trabajo y lo revaloricen.


Bibliografía
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Scalise, Adrian. LA PERMACULTURA "Una vía para alcanzar la sostenibilidad ecológica del planeta" Boletín Unid@s Publicación de Fundación UNIDA Año 1 Número 2 Abril 2004 www.unida.org.ar

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